04 julio 2011

INERCIA ARROLLADORA

El número uno del mundo, el serbio Novak Djokovic, ha conseguido su primer título individual sobre la hierba de Wimbledon al imponerse a su antecesor en la ATP WORLD TOUR, el español Rafael Nadal, en cuatro sets por un marcador 6-4, 6-1, 1-6 y 6-3.

Con un juego brillante, más abrillantado si cabe precisamente frente a Nadal, Djokovic ha ganado un torneo bajo la inercia arrolladora de un nivel competitivo excepcional que exhibe desde el inicio de esta temporada. No le pesó la responsabilidad de ser su primera final en Wimbledon, ni el escenario, ni ser su primera defensa como número uno, ni enfrentarse contra el mejor ejemplo para él. La mencionada inercia del balcánico fue suficiente para vencer cualquier posible contratiempo externo. Contó, sin embargo, con la activa participación del exclusivo público londinense que supo disfrutar mientras él ganaba y aplaudir, si cabe más, al vencido que al vencedor. Puede que este jugador esté en el inicio de una nueva era en la que se introduzca, e incluso aparte, educadamente de la aristocracia tenística a los ya miticos Roger Federer y Rafael Nadal.

Todo el mundo del deporte se congratula de que el, hasta hace menos de un año, irregular Novak Djokovic haya podido atemperar su intratable carácter para la más alta competición a la que, actualmente, rinde pleitesía con las mejores cartas posibles que podría exhibir un experto. En el ruedo del All Englan Tennis Club de Londres nadie desentonó el primer domingo de julio, ni el ganador ni el perdedor, ni el público ni el magnífico árbitro Carlos Bernárdez en su primera final en Wimbledon. Ni siquiera un lenguaje gestual pseudoamenazante del palco privado de Novak Djokovic y que, de forma continua, éste activaba y alimentaba con su mirada de idéntico lenguaje. Sólo el serbio sabe cómo cambió su vida deportiva de un tiempo a esta parte. El único dato objetivable es que un psicólogo le ofreció sus servicios, que aquel aceptó y que desde entonces, sólo ha perdido un partido y ha ganado en cinco de cinco ocasiones al hasta hoy mismo, número uno del tenis mundial, el magnífico Rafael Nadal. Quizá tenga éste que tomar nota de este extremo cuando piense en un rival, hoy por hoy y para él, maldito. 

Intuyo que Rafael Nadal puede estar especialmente afectado tras haber perdido su quinta final en Wimbledon y su quinta final contra Djokovic este año. Haber sido de nuevo derrotado por un mismo rival es una situación nueva para él así como para un tenista de su categoría. Nadal había planteado un partido extraordinario para él porque en juego no sólo estaba para él su undécimo Grand Slam sino superar a Djokovic, un rival que amenaza su cetro y su tan organizada mente. Baso estas opiniones en que no ha sido posible derrotarle ni aun jugando mejor que ninguna otra final de esta temporada contra el balcánico.

Nadal comenzó el partido sin parpadear y en un solo parpadeo, perdió la primera manga (6-4). En otras ocasiones, la pérdida de un set hubiera sido un simple accidente (como a la postre lo fue en semifinales frente a Murray), pero en esta se tradujo en una mirada fija que cuando quiso levantarse de ella tenía otro set en contra (6-1). Rafa, entonces, desenfundó la única estrategia que creía capaz para remontar un marcador tan desfavorable. Y era acertada. A pesar de completar una excelente tercera manga y ganarla (6-1), el balear era consciente de que nunca había puesto en juego una táctica similar para conseguir sus objetivos. Su habitual juego, agresivamente controlado, pasó a ser por exigencias de la propia evolución de la final, en agresivamente continuado y el filo de esta navaja terminó por cobrarse las deudas en el jugador que más riesgos había tomado de forma desesperada.

Su firma es legible, no obstante, y admirable siempre como así quedó reconocida en la ovación que el público inglés le tributó en la entrega de trofeos. Tal vez, Rafa Nadal no sólo debería descansar y recuperarse física y mentalmente (que también) como él mismo ha reconocido, sino también tener en cuenta la ayuda que un psicólogo ha debido de proporcionar a Djokovic para convertirse en un rival que, en la actualidad, puede que le esté comenzando a atormentar.  

3 comentarios:

  1. Quizás lo único positivo para Nadal en el día de ayer fue su actitud de lucha hasta el final. No dar nada por perdido hasta la última bola, ni siquiera cuando tu fuerza mental es más inestable que la de tu rival (que siempre le tuvo como modelo), ni siquiera con un dos a cero.

    Djokovic no le dejó desplegar su mejor tenis, su ataque más profundo, la agresividad del campeón, más que en el tercer set. El regalo en forma de break en el cuarto juego eliminó toda posibilidad para el de Manacor.

    En batalla, la ventaja es para quien parte desde la cima. Nadal tiene que buscarse un cima similar a la del serbio si quiere plantarle una batalla en la que tenga opciones de ganar. Sólo de tú a tú podrá derrotarlo. Quizás necesite un psicólogo (o un cambio de dieta); quizás necesite encontrarse a sí mismo entre los despojos de la batalla perdida.

    ¡Ánimo Rafa!No esperes a que falle, anímale a ello con tu juego.

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  2. Dos partidos que empiuezan igual , pero terminan de forma muy distinta ... El viernes a Rafa se le escapó el primer set contra Murray , pero todos intuíamos que no pasaba nada ; ayer sin embargo , fue un jarro de agua fría que nos dejó a todos congelados y a él aún más , si cabe . Si jugando un set como el primero de ayer , cometiendo un sólo fallo , te ganan , es que no te puedes permitir ni el más mínimo respiro y eso es lo que pasó. Las consecuencias se pagaron caras en el segundo y daba miedo un tercero , pero Nadal se recompuso como él solo sabe y por momentos parecía que la épica volvería... Yo ese tercer set le valoro especialmente , por lo difícil y por el cambio con respecto a otras finales de este año.

    Por ahí se empieza y puede que el camino sea largo , pero merecerá la pena llegar al final .

    ¡¡¡ANIMO RAFA , SEGURO QUE PUEDES !!!

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  3. Habrá que ver cómo evoluciona Rafa a partir de este momento. Ojalá haya sido para él una final más o la simple derrota de un Grand Slam. En la actualidad habría que aceptar, partidarios y detractores de Rafa si los hubiera, que Djokovic tiene mejor juego y mejor cabeza que Nadal. A partir de ahí, Rafa podrá de nuevo ser para todos el principal rival a batir. La obsesión debilita. Ánimo para Rafael Nadal.

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