30 enero 2012

H É R O E S



No pudo ser. O sí que pudo ser. Novak Djokovic y Rafael Nadal han protagonizado sobre la pista del ROD LAVER ARENA de Melbourne una final sin protección externa, sin cinturones de seguridad, sin válvulas de escape, sin demagogías. La victoria del primero (5-7, 6-4, 6-2, 6-7, 7-5) detalla una gesta y un combate sin aparentes reglas de juego. El descuido de uno siempre antecedía la magia del rival. Nadal venció al miedo y perdió una nueva final. Djokovic ganó otro Grand Slam y perdió la confianza de ganar siempre a un número uno.

Nadal ha sabido cómo emplear su tiempo para aminorar la distancia psicológica en donde le había situado una temporada maravillosa de Djokovic. Los expertos del tenis cacareaban sobre lo que podía ocurrirle al mallorquín después de seis finales perdidas de forma consecutiva frente al serbio, apostaron por un final de etapa, vaticinaron un paralelismo entre Nadal y Federer, mencionaron el influjo de la psicología. Error sobre error. En el mejor de los casos, los espectadores sabemos diagnosticar, pero apenas recetar. Diagnosticábamos de forma tautológica que algo ocurría a Nadal al enfrentarse a Djokovic. Pero nadie intuía que aumentar el peso de su raqueta fuera un arma tan decisiva para el balear. En efecto, Rafael Nadal ha vencido el miedo porque su servicio es ahora más profundo, más constante y sobre todo, lo sabemos porque él ha manifestado que tiene que hacer menos esfuerzo para conseguir más objetivos con la pelota.

Nadal, sabedor de su intensidad e inteligencia, aplacó la siempre explosiva puesta en escena de su rival. Ganar el primer set fue una receta momentánea. Los dos sets siguientes conmovieron a la masa, al público australiano y al box de Novak Djokovic, que presumía de una remontada justa y encendida. Sin embargo, enfrente estaba el deportista con la personalidad más pronunciada para ser un héroe de la vida. El empate a dos sets fue aceite para el cuerpo de dos tenistas con abundante combustible. A Nadal tal vez le faltó porcentaje de primeros servicios en los sets centrales para conformar una victoria redonda. Quién sabe si al propio Djokovic le sobró talento para levantar tantas veces las manos en señal de convicción personal.

El quinto set fue un drama de ansiedades, un preludio fantástico de lo que el deporte puede donar a una sociedad embotada de nuevas tecnologías, de amistades virtuales, de lógicas invisibles, de estamentos corruptos, de verdades diseñadas, de mentiras legalizadas. Rafael Nadal, quién lo hubiera dicho, perdió la final por agotamiento físico. Doce juegos completaron el quinto set; en los seis primeros, 4-2 a favor del mallorquín; en los seis restantes, 5-1 a favor del serbio. Nunca antes había visto quien escribe tan exhausto a un tenista que exhibió siempre su poderío físico. 




Nadal abandona seguramente Australia con las lágrimas de haber perdido una final que recordará, si cabe más, que ninguna otra. Pero debe primarle el convencimiento de habernos parecido maravilloso a millones de personas y sobre todo, de haber alcanzado una fórmula favorable. Djokovic abandona Australia agotando el límite de sus expectativas más favorables. Pero debe primarle el convencimiento de que, pronto, deberá rendir de nuevo pleitesía a su rival. Un partido protagonizado por gladiadores del siglo XXI. Esta podría ser una de las miles de melodías que identificaran la final del ABIERTO DE AUSTRALIA 2012.


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LISA GERRARD - We Are Free


29 enero 2012

H É R O E

Querido, admirado, esperado, 
Rafael Nadal:



El partido final del Abierto de Australia 2012 confirma lo que será tu raqueta para la historia del tenis. Tu rival debe seguir siéndolo después de firmar una nueva final de Grand Slam. Nada habrá concluido y quizá tú hayas aprendido otra lección que te ayude a ser aún más querido, más admirado y más esperado. Eres Rafael Nadal, un deportista que, cuando deje de serlo, seguirás siendo la luz de los focos y la memoria de millones de personas que siempre quisieron haber protagonizado al menos una vez en su vida lo que vemos en televisión, en directo o pirateado en internet cuando quien juega, quien compite eres tú.

Eres un héroe y juegas como cantaba David Bowie.

Suerte

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DAVID BOWIE - Heroes


26 enero 2012

¿POR QUÉ NADAL?

Rafael Nadal jugará de nuevo, en las semifinales de Australia, contra Roger Federer pero a diferencia de las últimas ocasiones, el claro favorito no es él sino el helvético. No solo por la superficie en sí. Sin embargo, Nadal vive y se retroalimenta de estos enfrentamientos, de estos envites que le son retos en los que siempre se le atribuye protagonismo, organización y personalidad. ¿Por qué esta semifinal es una buena oportunidad para el mallorquín?

Porque llega en puertas de un nuevo e hipotético duelo contra su demonio exterminador, entiéndase Novak Djokovic. Porque solo cabe enfrentarse al serbio si antes derrota a su hada madrina, esto es Roger Federer. Porque los cuatro primeros del ránking ATP disputarán el cetro de Australia, hecho que no ocurría desde 1983. Porque Rafael Nadal ya ha perdido todo lo que puede perder en los últimos doce meses. Porque ganar sería maravilloso para él y aún más ante aquel demonio, mientras que perder supondría una sesión continuada ante idénticos rivales. Porque una supuesta victoria ante Federer le traería la dulce sensación de pulsar su corazón otra vez ante el actual número uno del mundo, menos explosivo este último que cuando lo alcanzó pero más experimentado que entonces. Dato este último que puede ser definitivo para revalidar el Abierto de Australia.

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