26 enero 2012

¿POR QUÉ NADAL?

Rafael Nadal jugará de nuevo, en las semifinales de Australia, contra Roger Federer pero a diferencia de las últimas ocasiones, el claro favorito no es él sino el helvético. No solo por la superficie en sí. Sin embargo, Nadal vive y se retroalimenta de estos enfrentamientos, de estos envites que le son retos en los que siempre se le atribuye protagonismo, organización y personalidad. ¿Por qué esta semifinal es una buena oportunidad para el mallorquín?

Porque llega en puertas de un nuevo e hipotético duelo contra su demonio exterminador, entiéndase Novak Djokovic. Porque solo cabe enfrentarse al serbio si antes derrota a su hada madrina, esto es Roger Federer. Porque los cuatro primeros del ránking ATP disputarán el cetro de Australia, hecho que no ocurría desde 1983. Porque Rafael Nadal ya ha perdido todo lo que puede perder en los últimos doce meses. Porque ganar sería maravilloso para él y aún más ante aquel demonio, mientras que perder supondría una sesión continuada ante idénticos rivales. Porque una supuesta victoria ante Federer le traería la dulce sensación de pulsar su corazón otra vez ante el actual número uno del mundo, menos explosivo este último que cuando lo alcanzó pero más experimentado que entonces. Dato este último que puede ser definitivo para revalidar el Abierto de Australia.

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